Había dejado de llorar desde hacía un rato porque ya ni era capaz de eso y en mi mente solo se reproducía aquel "Jennifer está embarazada". Todavía no lo había asimilado y estaba segura de que no lo iba a conseguir nunca.
Pasé por el portal donde vivía Travis y vi su moto aparcada. Por unos segundos pensé en llamarle pero luego rectifiqué. No quería amargarle el día. Esto era problema mío y lo iba a solucionar yo sola.
Me disponía a cruzar la carretera. Ni siquiera miré si podía hacerlo con seguridad o si ese era el lugar adecuado para cruzar. No me importó, y eso.. Tuvo sus consecuencias.
Sentí como un camión me golpeaba fuertemente y segundos después salí disparada a toda velocidad. Cuando aterricé en la carretera noté que no podía moverme, el dolor era inhumano y en ese momento deseé morirme para acabar con el sufrimiento. Tanto físico como psicológico.
Rápidamente, un montón de gente se puso a mi alrededor. Al que supuse que era el conductor del camión, se le notó bastante más alterado. Vi como marcaba en su móvil el número de emergencias. Sabía que estaba hablando con alguien pero no sabía lo que le decía ya que de pronto, todo se volvió negro y no vi nada más.
Cuando desperté, estaba entrando al hospital en camilla. Miré a mi derecha y vi a los médicos casi derrapando. Miré a mi izquierda y me encontré con alguien que no esperaba. Travis. En su cara vi angustia y desesperación. Cuando notó que había despertado me miró con lágrimas en los ojos.
- Travis.. - dije con un hilo de voz casi inaudible.
- Shh, no hables pequeña. Todo va a ir bien, ¿Vale? - dijo agarrando mi mano.
- Travis.. No.. No quiero..
- ¿Qué no quieres?
- No quiero vivir.. Dejadme morir.
Entonces él se quedó mirando a los médicos y casi les suplicó con la mirada que hicieran todo lo posible por salvarme.
Justo antes de entrar al quirófano, Travis me soltó la mano y me dedicó unas últimas palabras:
- Alexandra, vas a salir de esta. Prométeme que no te rendirás.
Pero yo no contesté y los médicos me metieron en la sala, dejando atrás a Travis.
Cuando cada uno se puso en su lugar, me cambiaron cuidadosamente de camilla y noté pinchazos por todo el cuerpo. El dolor no era tan fuerte como antes, pero seguía sin poder aguantarlo.
- Bueno Alexandra, ahora te vamos a poner la anestesia. Vas a estar inconsciente un par de horas aproximadamente. ¿Estás lista?
- Yo.. No quiero.. Seguir.. Viviendo - susurré.
El médico no su supo que decir. Simplemente se dignó a mirarme durante unos segundos y después ordenó a alguien con la mano que me pinchase.
Rápidamente me quedé dormida y esa situación me recordó a cuando estuve en la tabla, en mitad del océano. Esperando a ser rescatada o esperando a morir.
Varias horas más tarde, el hecho de abrir los ojos me molestó. Había vuelto a nacer y eso era justo lo que no quería. ¿Por qué se empeñaban en dejarme en esta maldita vida? ¿No se daban cuenta de lo infeliz que era en ella? Lloré de la rabia.
Al poco de eso, entró una enfermera.
- ¿Cómo te encuentras Alexandra?
- Muy mal.
- Bueno eso es normal.. Dime, ¿Sientes tu pierna derecha?
- ¿Por qué no iba a sentirla?
Y entonces me di cuenta de que la tenía completamente vendada y puesta en alto. Sin duda, la peor parte había ido a parar ahí. O eso pensé.
- Si, la siento. Con cierto dolor pero la siento - dije de mala gana.
- Ahora mismo te pongo un calmante.
- ¿Cuanto tiempo voy a estar aquí?
- Pues varios días, probablemente una semana. Cariño.. No tengas prisa por salir. Tuviste un accidente muy grave y va a llevar su tiempo recuperarte.
- Es que yo no me quiero recuperar. Le dije al médico que no quería vivir.. ¿Por qué no me hizo caso?
- No digas eso cielo. Casi todo en esta vida tiene solución, excepto la muerte. ¿Tú crees que dejándote morir se hubiesen solucionado todos tus problemas? Piensa en tu familia o en tus amigos..
- No tengo familia, no tengo a nadie..
- ¿No? ¿Y ese chico que vino contigo? Se le veía muy preocupado..
- No tuvo por qué haber venido..
- Alexandra.. ¿No te das cuenta? Hay gente que se preocupa por ti, que te quiere y solo por eso merece la pena seguir viviendo.
- Usted no sabe nada de mi vida.
- Es cierto. Mejor te dejo sola.. En seguida te hará efecto el calmante.
La mujer no tenía la culpa de nada, pero era la única que estaba por allí y necesitaba soltar toda la rabia que llevaba dentro.
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Holap. Bueno, ya os pido perdón por esta caca de capítulo y su brevedad. No sé por qué pero en los que no sale alguno de los chicos me cuesta más escribir, no me viene la inspiración xd
Igualmente espero todos vuestros comentarios (no olvidar el twitter) ¿Vale? Thank u babys :)