sábado, 7 de septiembre de 2013

Capítulo diez. Olympic T1.

Se puso a mi lado, en la barandilla. Pero sin tocarme, solo me miraba. Y fue ahí cuando vi de quién se trataba. El chico que vi la primera noche en cubierta, el de la cafetería. Me puse mucho más nerviosa, siesque eso era posible a estas alturas. Él estaba fumándose un cigarro y se le veía muy calmado. Desde luego, esa reacción no era la normal cuando ves a una chica que quiere suicidarse tirándose al mar.

- ¿Tiene idea de a cuántos grados bajo cero está el agua?
- No, y tampoco me interesa mucho - mentí.
- Si lo supiese no estaría ahí dispuesta a tirarse. Créame. 
- ¿Podría irse? Quiero y necesito estar sola.
- Me siento en la obligación de estar aquí. Lo siento.
- ¿Y piensa que quedándose voy a cambiar de opinión? ¿Que su charla me hará sentir mejor? Esta loco si de verdad lo piensa.
- Con el debido respeto señorita.. No soy yo quién está dispuesto a tirarse al agua. La loca aquí es usted.

Empezaba a molestarme su compañía, pero a la vez adoraba que estuviese conmigo, intentando salvarme. Se podría decir que era como mi ángel de la guarda.

- ¿Cómo se atreve? Mire, usted no me conoce y yo no le conozco. No tiene sentido que estemos teniendo esta conversación.
- Estoy de acuerdo con eso. Bájese de ahí y hablaremos como dos personas civilizadas. 
- No me ha entendido. No quiero hablar con usted ni ahora, ni luego, ni nunca - mentí

Y esa era una de las mentiras más gordas que había dicho en mi vida. Desde que puso su atención en mi aquella noche, no se me había ido de la cabeza su cara. Incluso en la cafetería intenté captar su atención. Le estaba echando, eso era cierto. Pero no era lo que deseaba realmente.

- ¿De verdad quiere que me vaya? Muy bien, lo haré. A ver como se las apaña para dar la vuelta y estar a salvo. Suerte con eso.

Parecía estar burlándose de mi. Haciéndome de rabiar para que entrase en razón y me bajase de ahí. Y el muy idiota lo había conseguido. 

- Pues claro que me las apañaré. No soy una torpe.
- Ha bebido..
- ¿Y? 
- Que no está en muy buenas condiciones como para hacer esto sola. Puede marearse y caer..
- ¿Y a usted que le importa?
- Mucho. No podría vivir sabiendo que dejé morir a una chica preciosa pero con tendencia a cometer estupideces.

No lo podía negar. Eso me había gustado. Muchísimo. Y sabía que me había puesto colorada. Él también lo pudo ver y me dedicó una pequeña sonrisa.

- ¿No se iba? - dije cambiando de tema.
- Si. Ya me voy. Lo dicho, suerte.

Pero no se alejó mucho de allí. Fue a terminarse el cigarrillo a uno de los laterales del barco. De vez en cuando me miraba.

Yo no iba a dejar que pensase que soy una torpe, ni mucho menos. Pero razón tenía, había bebido mucho. 

Muy despacio fui subiendo la barandilla para poder darme la vuela, pero justamente en el giro el tacón hizo que resbalara. Di un grito y en ese momento agradecí de verdad, que el chico no se hubiese ido muy lejos.

A los dos segundos, estaba a mi lado, ayudándome a subir.

- Agarrase fuerte. Voy a tirar.
- No me suelte, por favor..
- No lo haré, confíe en mi.

No iba a dejar que hiciese todo el trabajo él, asique me esforcé un poco en subir. Y después de un largo minuto, todo se había acabado. Pero de una manera un tanto embarazosa. Yo caí encima de él, dejando muy poco espacio entre su cara y la mía. Él me miró, primero a los ojos y luego se dirigió hasta mi boca. Provocando que mi corazón se acelerase. Fue entonces cuando reaccioné y me quité de encima.

- Lo siento - dije.
- No se preocupe - dijo mientras se levantaba él también.
- Y gracias, gracias por salvarme. Aunque he quedado como una estúpida y una torpe. Ahora se reirá de mi durante un largo tiempo, seguro.
- Fue gracioso verla como intentaba quedar por encima mía.. - sonrió.
- Me puso muy nerviosa y se me juntó todo. De verdad que lo siento.
- No es nada.
- ¿Como puedo agradecérselo?
- ¿Qué tal diciéndome su nombre?
- ¿Mi nombre? ¿Con eso le vale?
- Si.
- Vaya.. Bueno, me llamo Alexandra.
- Un placer Alexandra.

Me sonrió, y se fue.

- ¡Oiga! ¿Y su nombre? - grité.
- Soy Zayn - dijo guiñándome un ojo.

No sabía que me estaba pasando con este chico. De verdad que no. ¿Un flechazo? No, yo no era de esas. ¿Atracción sexual? Menos. No lo sabía, pero había algo en él que me gusta más de la cuenta. Me gustaba tenerle cerca. No era como cuando estaba con William. Eran chicos completamente diferentes.

No sabía si le volvería a ver, pero sabía que después de esto, jamás le olvidaría. Jamás.

Después de media hora, decidí volver a mi camarote. William estaría de los nervios pensando donde estaría y que me había 

1 comentario:

  1. Me habia dado cuenta pero ahora llo confirmo es clavado a Titanic ... Pero me encanta como lo escrives jeje tienes talento .

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